Es indiscutible la gran cantidad de información que se genera en torno a la crisis que acecha la economía del mundo. Estudios, Informes, Artículos, Reportes, Declaraciones y demás que se escriben al respecto, en distintos sentidos, dificultan al común de los emprendedores la posibilidad de acopiar elementos de juicio que le permitan normar un criterio aplicable para tomar medidas, preventivas o correctivas, ya sea para evitar, minimizar o subsanar los efectos ocasionados por el citado fenómeno económico, o peor aún, representan un obstáculo adicional, para aquellos que están por iniciar con la ejecución de algún proyecto de inversión, que quizá represente una oportunidad real de negocio.
El acceso desmedido a toda esta información puede estimular alteraciones en los estados de ánimo (miedo, culpa, indiferencia), de los tomadores de decisiones y por ende, impedir asumir las medidas apropiadas para salir adelante y bien librados de tal situación. Constituye un riesgo para quienes en su angustia y desesperación pretenden adoptar recomendaciones generalizadas que son poco probables de funcionar.
Aun en medio de la crisis se debe mantener la serenidad, eso hace la diferencia. El Autocontrol de las emociones, permite conservarse integro e identificar conscientemente las necesidades de cambio o mejora, reconocer errores y aprender de ellos. Persevera la confianza y seguridad en uno mismo, necesarias para desenvolverse como Líder.
La elección de una alternativa incorrecta puede significar el cegar una Visión ejemplar, el truncar de golpe una misión consolidada en el tiempo, el recortar empleos arbitrariamente, el abandonar un proyecto de vida…puede ser el medio que precipite ¡la derrota!
Es en estos momentos, donde los valores cobran la mayor importancia, donde se justifica su razón de ser como parte de la estrategia. Se vuelven como señales luminosas que alumbran el sendero y acotan nuestro rumbo. Valores como la Responsabilidad, Fidelidad, Lealtad, Tolerancia, Respeto, Disciplina, se hacen exigibles y deberán ser fuente de inspiración del Líder para conservar el rumbo que se pretende.
El Líder debe enfocarse en la Visión con sentido optimista, enfrentando un reto y sabedor que todos los problemas tienen solución. Su perspectiva de orientación, basada únicamente en esos Valores que considere indispensables, deberá crear un ambiente donde la gente seguidora mire hacia delante en búsqueda de soluciones y con un sentido de adaptación a los cambios.

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